miércoles, 26 de mayo de 2010

El Ocaso de 24... el Reloj dejó de Sonar.


¡Advertencia: Este artículo contiene pequeños adelantos del final de la serie!!!

Si no has visto la Season Finale de "24", no continues leyendo esta entrada. Te lo advertimos. Click en Leer Más.

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El rostro de Jack Bauer que se deja ver en una pantalla gigante de CTU Nueva York, se desvanece entre pixeles. Corte directo a un reloj que marca 3 segundos, que marchan, en irrevocable cuenta regresiva, para caer al negro que marca el final de un vertiginoso recorrido de 9 años.

192 episodios de puro goce junto a uno de los mejores personajes en televisión, el que ya le agradecía yo a los productores hace unos días atrás diciéndoles -por supuesto, a la distancia-: Crearon el héroe de acción más sólido del último tiempo. Superó a John McClane en términos de conocimientos, a los personajes de Chuck Norris por una concepción más mundana, a James Bond ya que sin ser glamoroso Bauer siempre manda y sangra, y por no ser Chev Chelios pero aún así invocar constantemente la adrenalina, cual desfibrilador al pecho para saltar lejos.

Y ahí nos tenía sudando, esperando por la dosis de Bauer cada semana, o a diario. Sí, a diario, porque hubo algunos de nosotros, me incluyo, que conocieron al personaje de Kiefer Sutherland con su aparición nocturna en La Red, en alguna noche universitaria de insomnio. De ahí en adelante el asunto fue una adicción. Bauer tuvo la culpa de sueños en el banco de la sala, si es que no había llegado atrasado a la clase del otro día por quedarme dormido en la casa. Evité carretes, por llegar a la hora en que 24 salía al aire. Y si la película que daban justo antes se alargaba demasiado, la impaciencia reinaba.

A esta alturas, ya no hubo nada que se le comparara, ningún personaje mezclaba la complejidad, excitación, drogadicción, y sufrimiento como Bauer. Por supuesto, ahí estaba el valor agregado a toda esta mixtura de factores: "Events occur in real time". La frase que captó de una sola vez lo que sería este thrill ride, que nos ha paseado por tanta catástrofe, y también por altos y por bajos.

Por su formato, marcó pauta. Por controversia, se estableció en la palestra mediática. Por su calidad en la factura técnica, se hizo acreedora de infinitos reconocimientos. Así le vamos encontrando un abanico infinito de valores a una serie de amor y odio. Amor por su espectacular desarrollo y elaboración. Odio por eliminar de la trama a tantos queridos personajes o por esos paupérrimos momentos en que decayó para el "Día 6", cuando las historias eran buenas, pero los guiones hacía nata de ellas, se entrampaban. Y ¿por qué no amor nuevamente? Porque supo recuperarse y culminar con horas multiorgásmiscas para los fanáticos en su octavo ciclo... Ahora ya lo sabemos.

Sebasfunk

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